jueves, 3 de diciembre de 2020

Marte - Capítulo 5

 En Aréspolis las cosas eran bien distintas.

Capítulo cinco 

La población vivía dedicada a trabajar por mantener el status qué con tanto afán había conseguido. Durante los años de aislamiento se comprometieron a que nadie pasase necesidades, y es que de la necesidad nació la solidaridad. Los vínculos familiares se estrecharon de tal forma que familias enteras vivían en la misma casa, los padres con sus hijos y cónyuges, y los hijos de éstos. Afortunadamente en Marte las casas podían ser tan grandes como a uno le apeteciese. El único límite era no meterse en casa del vecino.

¿Y cómo es eso? Fácil. Las casas estaban escavadas en la roca, por lo tanto podías hacer tantas estancias cómo te lo permitirán tus vecinos y tus fuerzas. Con el correr de los años unas viviendas se iban abandonando al tiempo qué otras se iban van construyendo. Con las primeras se habrían nuevas calles si no eran reclamadas por algún vecino. Normalmente los vecinos tomaban una o dos habitaciones de las inmediatamente anejas a su propia casa y el resto se constituía en Calle o plaza.

Para hacerte una idea de cómo era Aréspolis no basta tener un concepto bidimensional del plano. La ciudad tenía multitud de niveles, oscilando entre los 2 o tres de la parte más exterior a los 30 o 40 de la parte más céntrica de la ciudad. Era un trabajo de ingeniería tan perfecto que en contadísimas ocasiones se producían derrumbamientos. Tan es así que aún hoy no podemos explicarnos como muros de apenas una cuarta de grosor, como los que se pueden ver en el más bajo nivel, pueden aguantar 40 pisos por encima. Además también se ha de tener en cuenta los medios con los que en un principio contaban los marcianos para hacer sus túneles y cavidades.

Quizás pueda parecer que era un lugar claustrofóbico, oscuro y de techos bajos. Todo lo contrario. Sus calles, en su mayoría eran amplias y sus bóvedas se levantaban varios metros por encima de sus cabezas. Todas sus calles estaban perfectamente iluminadas con lámparas solares. Disponían de un complejo sistema de alcantarillado  y luz, que se controlaba periódicamente para evitar posibles fallos de suministro a las zonas más alejadas del centro. La energía eléctrica, la única que se utilizaba, se obtenía de una planta de energía solar establecida a su llegada a Marte por los primeros colonos. Posteriormente fue ampliada y mejorada, de tal forma que los colectores de la ciudad podían suministrar energía durante más de dos años sin necesidad de recargas.

Durante los 25 años que duró la explotación ambas comunidades permanecieron cada uno a su lado del planeta, sin mantener más que ocasionales contactos de buena vecindad. Entretanto, la repoblación del planeta avanzaba a buen ritmo, calculándose que el 80 por ciento del planeta estaría repoblado para el año 2150.

Acabado el plazo de concesión, el mando exigió de los marcianos que cumplieran su parte del trato y contemplasen la posibilidad de una Federación con la Tierra. Amablemente los marcianos dieron largas al Mando, comprometiéndose a mantener contactos con la Tierra de forma permanente y amigable y volver cada 25 años a contemplar la posibilidad de la Federación.

Muchos de los mineros que vinieron de la tierra, bueno, más bien los que quedaron, pues en los últimos años Maldita Ciudad había ido apagándose al mismo ritmo que la mina iba dejando de ser productiva, se marcharon a la tierra. Los pocos que permanecieron, con el permiso de Aréspolis, formaron una comunidad con el propósito de explotar turísticamente Maldita Ciudad. También intentaron rellenar el inmenso y perfectamente circular agujero con la montaña de residuos que se espacia por donde antes había una llanura. Consultaron con los marcianos cuál podría ser la forma más fácil y menos ardua para rellenar el abismo, y tras algunas deliberaciones y unos cuantos intentos, se decidió que lo mejor y más fácil era dejar que la propia naturaleza hiciera su trabajo. Aunque hubo que echar una mano con obras de canalización, pronto el agujero se comenzó a llenar de agua, de forma que al correr de los años se convirtió en un hermoso lago. Por su parte los antiguos mineros terrestres plantaron bosques, poblaron el lago de peces y construyeron centros turísticos de alto nivel para ejecutivos terrestres. A todo esto se añadía el cierto sabor de ciudad salvaje que tenía maldita ciudad y qué innegablemente atraía a todo aquel con un poco de sentido de la aventura. 

Así es como Marte fue poblado por humanos, de cómo lo amoldaron a su forma de ser, y de cómo transformaron un planeta yermo en un hermoso lugar para vivir. 

O, de como el hombre jugó a ser Dios, y por una vez no le salió excesivamente mal.

Marte - Capítulo 4

El convenio era bueno para las dos partes. Ambas obtenían ventajas, sin embargo, para los marcianos el cumplimiento del tratado no suponía ningún sacrificio, puesto que la zona entregada en explotación, efectivamente era rica en minerales, pero hasta ella no había llegado la repoblación y por tanto su explotación no conllevaría un gran impacto medioambiental. Además uno de los principales problemas con los que se enfrentaba Marte era la falta de población, que era indispensable para avanzar en la reforestación. La explotación minera del Mando sí bien directamente no contribuiría en exceso a la reforestación, indirectamente ayudaría trayendo mano de obra y ganaste prosperar en una nueva frontera.

Respecto a la posibilidad de federarse con la Tierra era tan remota que los negociadores no les importó incorporarla, a sabiendas de que pasados los 25 años no sería ni siquiera tomar en consideración.

La Tierra comenzó inmediatamente los preparativos para iniciar la explotación minera. La zona cedida se encontraba en las antípodas de Aréspolis. Este fue el nombre que los marcianos pusieron a su hasta entonces único en clave. Todos vivían allí incluidos los agricultores. Al principio porque el aire respirable sólo podía encontrarse allí, y más tarde por razones de comodidad. Los agricultores rara vez pasaban más de una semana en los campos, al cabo de la cuál eran reemplazados por otra cuadrilla. Estos se alojaban en una especie de barracones prefabricados que en la ciudad fueron desechados por inútiles ya que todos vivían en habitaciones excavadas en la roca.

La Explo, es decir la explotación terrestre, cómo era conocida se instaló en una llanura que parecía no tener fin. Los marcianos pensaron que lo mejor era darles cuanto menos mejor y una forma de hacerlo era no darles montañas. Pero hubo otros marcianos que pensaban que lo más apropiado para sus intereses sería darle una de las zonas más inaccesibles del planeta, pero teniendo en cuenta los medios con los que contaban los terrestres hubiera sido una tontería ponerles dificultades fácilmente salvables. El caso es que la Tierra inicio la explotación abriendo una mina a cielo abierto de 50 km de radio. Inmediatamente los marcianos protestaron, alegando que aquello supondría en su planeta un agujero de tal magnitud que difícilmente podría ser rellenado alguna vez. El Mando no hizo caso de las quejas y gracias a ello hoy podemos disfrutar de uno de los lagos más hermosos de todo el sistema solar.

La vida en la Explo era lo más parecido que se pudiera encontrar a una vieja película del oeste. Los mineros trabajaban por turnos de 6 horas y descansaban tres días por cada cuatro de trabajo. Aunque ahora nos pueda parecer una ocupación ardua y desagradable, las condiciones en las que trabajaban, comparadas con las del siglo 19 eran excelentes.

Las excavadoras estaban totalmente automatizadas, operando conforme a un programa preestablecido. El control de cada una se llevaba desde el centro de operaciones, pero en realidad los mineros sólo tenían que verificar si el programa se desarrollaba conforme a lo previsto. En el Centro de Operaciones trabajaban un total de 15 operarios, aunque en realidad bastaba con que hubiesen dos: un técnico informático y un ingeniero de minas. El Mando pensó que sería conveniente trasladar mucha población para crear en Marte un asentamiento más o menos estable. La ciudad que acogió a toda esta gente y a más que fue llegando, se encontraba justo al borde del perímetro del área adjudicada a la tierra. Era por tanto una ciudad fronteriza en toda la extensión de la palabra. El Mando ni siquiera se molestó en darle un nombre, sencillamente se referían a ella como la ciudad de ahí arriba o más cariñosamente cómo aquella maldita ciudad.

Con la ayuda económica del Mando se trasladó allí a toda la gentuza que se pudo encontrar en la Tierra: asesinos a sueldo y sin él, rateros, hombres y mujeres de vida licenciosa, estafadores de baja estofa y un sinfín de personajillos de mala ralea. Con estos antecedentes solo hubo que esperar a que se abrieran salones de baile por dónde corría el alcohol y las drogas de diseño.

La gentuza acudía a ellos a cualquier hora. nunca cerraban y la bebida era prácticamente gratis gracias al patrocinio del Mando. Por otra parte a cada colono, nel mando le dio un año de gastos pagados con la única condición de comprometerse a permanecer en Marte por lo menos ese año. Atraídos por este gratis total muchos terrestres viajaron a Marte en busca de una oportunidad para hacerse millonario. Lo que no sabían era que el Mando poseía todos los derechos de explotación y que todo el mineral extraído le pertenecía. Con estas condiciones Maldita Ciudad creció a gran velocidad. El único problema, bueno si no sólo el único pero uno de los más importantes, fue que carecían de un sistema de seguridad establecido legalmente. En la práctica sí existía un sistema de seguridad para los salones y las salas de juegos, pero lo controlaba la mafia. Ésta controlaba todo: las salas de juegos, el alcohol, las apuestas... Lo único que no controlaba plenamente era a las prostitutas y a los gigolos que ejercían libremente su profesión, aunque algunos y algunas pagaran una determinada cantidad para seguir ejerciendo libremente  su arte. Al Mando, que la depravación moral llegase a Maldita Ciudad no le importaba nada en absoluto, lo que realmente era importante para era que la explotación rindiera cada día más y mejor.


martes, 22 de septiembre de 2020

Marte Capítulo 3

 Decía que el mayor problema lo constituyeron Australia y Sudamérica, debido a la gran cantidad de población que tenía. Se solucionó permitiendo que cada cual emigrara al lugar donde quisiera ir. en la práctica, al ser países formados a base de emigrantes, la mayoría fue a los países de donde provenían sus antepasados. lugares como España, Portugal, Italia , Irlanda y Polonia recibieron gran cantidad de emigrantes. en algunos casos se llegó a doblar la población del país receptor, como fue el caso de España, y en otros se triplicó como en Portugal. La península Ibérica se encontró de pronto con casi ciento cincuenta millones de habitantes. 

Al principio la idea de los Estados coexistentes funcionaba, lo que no funcionaba tan adecuadamente era el procurar trabajo para toda la población. si bien empresas ya formadas en el país de origen consiguieron implantarse en la nueva sociedad, otras como las multinacionales, que ya estaban asentadas en el país adoptivo, hubieron de despedir a muchos de sus empleados para no duplicar sus gastos. Los pequeños empresarios corrieron desigual suerte pero la mayoría se encontró sin su trabajo de muchos años.

Entre los desencantados se pensaba que para encontrarse en esa situación, hubiera sido mejor quedarse en sus casas y en su país.

La respuesta oficial fue que era necesario por motivos de salud pública. Aparte de estos motivos, la parte de la población que quiso permanecer en su país de origen fue tan pequeña que apenas podía abastecerse por sí misma. De esta manera se consiguió que emigrase el noventa y ocho por ciento de la población. E dos por ciento restante fueron en su mayoría ancianos y gentes tan apegadas a su tierra que para ellos emigrar era sinónimo de morir. También aceptaron que de quedarse la muerte también era segura en en periodo no muy largo de tiempo.

El descontento social iba creciendo en las nuevas macro sociedades. Tanto el Mando como los Gobiernos se reunieron para estudiar las posibles soluciones. A la solución final se llegó de la siguiente manera:

Cada puesto de trabajo debía ser ocupado por dos personas, pero esto podía significar un desaprovechamiento de los recursos. En determinados trabajos si supone doblar la producción. Pensemos que dos personas pelando patatas pelas más que una sola en el mismo periodo de tiempo y en las mismas condiciones. Pero en otros trabajos esto no es así. No por que haya muchos camareros van a entrar más clientes en un bar.

Se sugirió que lo mejor sería doblar el horario de trabajo, así en un horario de nueve a cinco cada turno trabajaría cuatro horas. Pero ninguna empresa se mostraba de acuerdo en doblar también los sueldos, pagando a dos trabajadores sin aumentar la producción.

Entonces se pensó en ampliar el horario de trabajo para que tuvieren cabida dos turnos de ocho horas cada uno. Tampoco resultaría puesto que en principio el primer turno coincidiría más o menos con el alba y el final del segundo turno, teniendo en cuenta la cultura del ocio de aquella época, se encontraría sin nada que hacer excepto algunos espectáculos. Y esto en los países del sur del hemisferio norte, porque en el norte de Europa y América en invierno a partir de las cuatro de la tarde nadie sale de casa. En definitiva que unas u otras razones esta opción se abandonó.

Se optó por desdoblar a la sociedad en dos turnos: el primero de cero a doce horas, y el segundo de doce a cero horas, es decir, cada turno disponía de la mitad del día.

Aunque actualmente pueda parecer absurdo, en aquellos tiempos se consideró como la solución final a su problema mas acuciante. De este modo se formaron dos sociedades en la misma sociedad que si bien se relacionaban entre sí eran independiente la una de la otra, llegando a crearse dos tipos de cultura totalmente diferentes, y cada una con sus costumbres propias y ajenas a las de la otra mitad de la sociedad. Durante años funcionó a la perfección y ambas sociedades se beneficiaron del doble trabajo. Cierto es que redujeron las jornadas laborales, pero se aumento la productividad y el tiempo de ocio, descendieron el número de suicidios y divorcios, el paro prácticamente desapareció y en general se puede decir que todo el mundo era feliz.

Así las cosas el proyecto Marte fue retomado.

Afortunadamente la pequeña población minera del planeta permaneció ajena todas las convulsiones sociales vividas en la Tierra. Durante años se cesó el tráfico con la Metrópoli, durante los cuales los mineros consiguieron realizar por sí mismos todos los planes del proyecto. La atmósfera de marte permitía la vida exterior pero aún había algunos problemas que podían resultar dañinos para la salud. Poco a poco los colonos marcianos purificaron la atmósfera y dotaron al paisaje de marte de bosques jóvenes, praderas y en definitiva de un hábitat lo más parecido a la Tierra. No obstante, la zona repoblada apenas alcanzaba los cien mil metros cuadrados. Para ampliarla era necesario tiempo, dinero y mano de obra, de las cuales los colonos carecían casi por completo.

El mando intentó financiar parte del proyecto de forestación, pero a cambio exigió la inmediata vuelta a la actividad minera por parte de los colonos. Durante su periodo de aislamiento con la Metrópoli los colonos cesaron de excavar, debido a que sus almacenes ya estaban llenos de mineral que nadie venía a recoger, y este era más que suficiente para cubrir sus necesidades durante varios cientos de años. Los marcianos se negaron alegando que de volver a las minas, volverían a depender de los suministros mandados desde la Tierra. Durante El Aislamiento los marcianos hubieron de buscarse su propio sustento, habilitando viejas galerías con lámparas solares y suelo orgánico elaborado sintéticamente y organizando granjas con los animales de compañía.

Aunque nos pueda parecer incivilizado, tras los primero meses de aislamiento, los mineros decidieron hacer granjas con estos animales para dotarse de una fuente estable de proteínas, aunque fuese de perro, gato, conejo o hamster.

Capítulo 3

Afortunadamente para ellos el regalo de cumpleaños favorito de los niños eran los conejos, con lo cual en poco tiempo la granja era grande y productiva.

Cuando la atmósfera se volvió más respirable se cultivaron los nuevos campos, pero al principio las plantas germinaban y morían al poco tiempo debido a las perniciosas radiaciones solares que aún bañaban el planeta.

Manipulando genéticamente los plantones consiguieron alterar el trigo, creando una mezcla con el maíz a la que llamaron triguiz. También cultivaron acelgas y repollos y muchas otra hortalizas que se cultivaban en la Tierra. Investigaron plantas que nacieron sin su control bajo la atmósfera de Marte y sus propiedades culinarias. De este modo incluso se llegó a hablar de Nueva Cocina Marciana, de la cual ha llegado hasta nuestros días una de sus primeras creaciones, escrita por Baco Ceres un colono medio griego medio italiano. Es un recetario basado en los pocos ingredientes de los que disponían, cocinados en su mayorássin aceites vegetales. Actualmente se puede decir de la cocina marciana que es una de las más extensas del Sistema, gracias sobre todo a la gran cantidad de imaginación desarrolladpar por sus cocineros para dar a los guisos, compuestos por pocos ingredientes , sabores tan distintos. Con razón el crítico y escritor español, NestoBuenpan, dijo que el ingrediente principal de la cocina marciana era la imaginación.

El Mando insistió en que los mineros volvieran a las minas y en la necesidad de establecer un gobierno afecto a sus planes, que organizara de nuevo la vida de la colonia y llevase la vida de los colonos de forma ordenada.

Los colonos pensaron que ya nada tenían que ver con la Tierra y mucho menos con el Mando que les había abandonado a su suerte, y así se lo hicieron saber. El Mando no aceptó sus explicaciones y mando a su embajador para que intentara medias en el conflicto.

La designación del embajador no pudo ser más desafortunada. En Marte, la mayoría de los colonos procedían de zonas que con anterioridad, es decir, hasta finales del siglo XX y principios del XXI, eran consideradas como eminentemente mineras. Por tanto la mayoría dominante era galesa y asturiana. A estos primeros colonos se les dio un fuero especial, con sueldos altos, asistencia médica gratuita y largos periodos de vacaciones, tanto para el titular del contrato de trabajo como para su familia que en todo caso debía acompañarlo. Se ofrecieron a estas zonas por ser las más afectadas por la reconversión industrial del 2020, que proscribió todo tipo de explotación minera en el continente europeo, más por el elevado coste que por el supuesto impacto medioambiental de esta actividad.

Decía que la designación del embajador fuer desacertada. Efectivamente, se nombró a un burócrata inglés llamado lord Downey que pasó su título pro delante de las narices de los mineros como si se tratase de un antepasado de principios del siglo XIX.

Downey no consiguió de los colonos más que palabras amargas y la firma promesa de jamás volverían a la minería para que se enriquecieran los magnates terrestres, apoltronados en sus sillones de cuero de sus despachos de la City. No obstante, lord Downey recibió órdenes del Mando de insistir en sus demandas. Los colonos le volvieron a escuchar, hecho lo cual le encerraron en su camareta de la nave espacial , con la seria advertencia de que no sería bien recibido, ni él ni ningún otro negociador que viniera con exactas exigencias bajo el brazo.

Al mando esto no le gustó en absoluto y amenazó a los colonos con restablecer el orden por la fuerza. Los marcianos por su parte dijeron que Marte no había que restablecer ningún orden, que todo estaba perfectamente ordenado y que nadie iba a venir a limpiarles su propia casa.

Visto que los marcianos no daban su brazo a torcer, el Mando decidió ser juez y parte, y demandó a los marcianos ante el Tribunal de Justicia Internacional para que restituyeran todos los enseres y bienes de equipo pagados con dinero del Mando y de la Unión Europea.

Los marcianos no reconocieron la competencia del Tribunal, alegando que ellos no formaban parte de ningún organismo internacional, que no eran un Estado, ni un país, ni una colonia, y que no dependían de nadie en absoluto. En definitiva que eran marcianos y no terrestres.

Como era de esperar el TIJ dictó sentencia en rebeldía y falló en favor del Mando y de la Unión Europea, autorizando a ambas instituciones a emprender las accionas que considerasen necesarias para bien recuperar las máquinas, bien para cobrarse la indemnización en su defecto. Los marcianos no hicieron caso alguno de la sentencia y se mantuvieron en sus ideas. El Mando prohibió todo tipo de contacto con la colonia, la entrad de marcianos en la Tierra, la luna y todas las plataformas espaciales dependientes del Mando, así como embargo comercial y tecnológico

A los marcianos estas medidas no les afectaban demasiado puesto que durante veinticinco años vivieron en condiciones todavía más precarias. El Mando y la Tierra necesitaban los minerales marcianos y por tanto insistieron para que se abriesen unas rondas negociadoras bilaterales, que los marcianos aceptaron de mala gana. Poco a poco se fueron llegando a acuerdos. Los grandes artífices de estas negociaciones fueron el hindú Ratmhawatha Raawalpondi y el marciano de origen galés Joni Jones. Los principales acuerdos a los que llegaron fueron los siguientes:

  • el Mando aceptaba la autonomía y autogobierno de Marte; rechazaba cualquier intento de establecer un régimen colonial; abandonaba definitivamente la idea de cualquier intervención armada y por último, el levantamiento del embargo comercial tecnológico y todas aquellas medidas encaminadas a desabastecer Marte.

  • Por su parte Marte se comprometía a otorgar al Mando un derecho de explotación de los recursos minerales de marte por un periodo de veinticinco años en una extensión de ocho mil kilómetros cuadrados; se comprometía a estudiar al finalizar dicho periodo, la posibilidad de una federación de planetas y por último, el libre asentamiento de colonos en el territorio cedido sin ningún tipo de limitación. 


sábado, 19 de septiembre de 2020

Marte - Capítulos 1 y 2

 

Marte

 Durante todo el siglo XX y gran parte del XXI la contaminación masiva y la creciente deforestación del planeta, hicieron de la Tierra un peligroso mundo donde vivir. Debido a esto el Mando Central decidió... Creo que debo explicar cómo surgió todo.

Tras la unión política y económica de la mayoría de los países europeos, producida alrededor de 2007, estos movimientos se fueron generalizando de forma que poco a poco se federaron Sudámerica y Centroamérica, los países árabes, el sudeste asiático y por último los Estados Unidos de América y Canadá. Los territorios de la Federación Rusa, a pesar de ser autónomos políticamente, no pudieron mantenerse económicamente y sucumbieron al poder económico más cercano: unos a la India, otros al área de influencia de los países árabes, que casi monopolizaban el petróleo, etc.

Japón se expandió económicamente con la ayuda de los grandes centros capitalistas de Hong Kong, Shangai, Singapur y Orea del Sur, por toda la costa primero y luego el interior de la China comunista. La anexión militar de la Segunda Guerra Mundial se había convertido en económica el siglo vigésimo primero.

China no pudo soportar la presión internacional y mientras uno auno sus ancestrales mandarines iban muriendo, el pueblo se convertía a las formas de vestir y pensar occidentales. Afortunadamente mantuvieron algunas de sus antiguas tradiciones pero ahora no es momento de analizarlas. Así pues Japón también se anexionó china.

Todas estas uniones economizas y políticas decidieron crear en el año 2025 un Mando Único para la gestión de los intereses comunes. En un primer momento se le dieron grandes prerrogativas, pero en la práctica sólo consiguió tener mano en materias medioambientales e investigación científica. Con el correr de los años asumió otras competencias que le daban poderes omnímodos.

Una vez explicado cual era el panorama político y económico, volvamos a donde lo dejamos.

Debido a la contaminación , el Mando decidió retomar un viejo proyecto para la colonización de otros planetas El proyecto estrella era Marte. Hacía cinco años que el Hombre explotaba Marte, pero debido a la falta de atmósfera, todas la instalaciones eran subterráneas, acarreando un coste enfadadísimo que apenas compensaba la riqueza mineral del planeta.

Edgar Chavez, un científico panameño, presentó un proyecto para creación de una atmósfera respirable en Marte. Él lo había conseguido en su laboratorio en condiciones similares y en un tiempo relativamente corto.

Su proyecto consistía en bombardear Marte con CFC's para crear el llamado Efecto Invernadero, y producir un recalentamiento de la superficie del planeta. Este recalentamiento inevitablemente produciría la parcial descongelación de los polos y como consecuencia la creación de gigantesco caldo primigenio.

Lo verdaderamente novedoso fue la forma en que consiguió que un proceso que en la Tierra había durado cientos de millones de años, se produjese en no mas de veinte años. El secreto de este procedimiento, llamado Génesis, aún permanece guardad en lo mas profundo de los archivos del Mando.

Por esta razón el Mando único autorizó por primera vez desde 1998 la fabricación de CFC's a empresa europea Chemitrónica. El contrato millonario exigía unas medidas de seguridad que solamente esta empresa se había comprometida a ejecutar.

En un principio se pensó en la posibilidad de producirlo directamente en Marte, pero las razones de abaratamiento de costes se impusieron. Construir una nueva planta química en Marte suponía unos gastos que apenas hacían rentable para Chemitrónica el contrato. Así que finalmente se decidió fabricarlo en Tierra.

Para transportar el gas se utilizaron dos naves cisterna, construidas en los astilleros que la Unión Europea tenía en la órbita terrestre a un nivel de gravedad cero lo cual facilitaba enormemente el trabajo.

Se calculo que cada nave tendría que hacer al menos cinco viajes. En aquella época aún se tardaba casi un mes en ir de la Tierra a Marte, por lo que se tardaría aproximadamente unos dos años en finalizar los bombardeos.

Pero esto no ocurrió como estaba previsto. Sólo faltaba por hacer un envío, cuando una explosión en el depósito que contenía el último cargamento liberó al aire terrestre toneladas y toneladas de CFC's.

Inmediatamente se abrió una investigación para el esclarecimiento de los hechos , pero no se llegó a ninguna conclusión definitiva.

El principal problema era que este gas era extremadamente volátil, mucho más que los usados en los viejos frigoríficos y aerosoles, con lo cual la absorción por la atmósfera se realizó de manera casi inmediata, produciendo en el agujero de la ozono antártico una destrucción tal que en pocos días gran parte del hemisferio sur se convirtió en zona peligrosa para la salud.

Aunque médicamente se había avanzado mucho, algunos tipos de cáncer, entre ellos el de piel, todavía no tenían cura, y este era, precisamente, el que más deprisa se estaba extendiendo entre la población austral.

Se adoptaron medidas para intentar paliar esta catástrofe pero todas fueron inútiles. Así que lo mejor que se les ocurrió a los dirigentes del Mando fue desplazar a toda la población hacia el norte, a zonas en donde las radiaciones fueran más livianas Millones de personas emigraron al hemisferio norte. Afortunadamente el sentido de solidaridad era ya tan grande que fueron aceptados sin ninguna complicación en las sociedades adoptivas. Pero no sólo se traslado a la población, si no también los Estados.

A pesar de las uniones políticas cada Estado mantenía una cierta soberanía que, en unos casos, se comprometía a abandonar más rápido, y en otros con más lentitud en favor de un gobierno unitario de los Estados miembros de la Unión respectiva.

De tal manera que en un mismo territorio coexistían hasta un total de cinco Estados. Cada uno se llevó sus archivos, burocracia, impuestos leyes y todo lo susceptible de ser transportado . Todo continuaba igual, pero en otro sitio. Se acordó, no obstante, que el Estado adoptante tuviera en exclusiva el derecho de uso del suelo y sus recursos naturales.

Así lo Estados emigrantes, se llamaron adoptados según la terminología de aquella época, se vieron obligados a mantener una pequeñísima parte de su población en su territorio de origen a fin de procurarse las materias primas y productos que los Estados adoptivos no les podían facilitar. Se produjo una especie de comercio-trueque, en donde el adoptante cedía suelo y adoptado pagaba en la medida de sus posibilidades con los productos que podía explotar en su antiguo territorio.

Los problemas más serios se dieron en Australia y Sudamérica, mientras que África el mayor número de sus habitantes se mantuvieron en sus países. Veamos la razón de este comportamiento.

Hacia 2006, la mayor parte de la población de las ciudades del áfrica negra emigró al campo en busca sencillamente de algo de comida y de un poco de tranquilidad y paz para vivir en armonía. Esta fue la consecuencia pero el motivo fue, no un cambio sociológico basado en la búsqueda de la meditación y el yo, si no algo bien distinto.

En la última década del siglo XX toda esta zona de África, excepto Zimbabwe, estalló en una gigantesca guerra tribal en la que unas tribus exterminaban a otras hasta que no quedaba ni un solo individuo. Extremadamente virulenta fue la guerra en las ciudades donde se llegó a matar para comerse al adversario, por que la escasez de comida era grande. Tal fue el grado de degeneración que el cruzarse con alguien por la calle y no recibir un machetazo en la cabeza ya constituía un milagro. Las bandas mandaban en los barrios, asesinando a quien no llevara su distintivo. En realidad el pertenecer a una banda era el único medio que se tenía para conseguir algo de comida y de sobrevivir en un mundo que se estaba derrumbando a pasos agigantados. Se calcula que murió, aproximadamente, el setenta y cinco por ciento de la población, entre guerras civiles, tribales, falta de alimentos y recursos, las epidemias y sobre todo el SIDA.

Los países desarrollados intentaron pacificar la zona pero apenas llegaban las tropas y su material, éste era robado a tan gran velocidad que lo destinado a los soldados de pacificación caía indefectiblemente en manos de los contendientes locales. También sufrían ataques de las guerrillas locales y hasta en alguna ocasión se produjeron envenenamientos masivos entre estas tropas.

Examinemos ahora los motivos que llevaron a esta situación a gran parte de este continente. Tomaremos como referencia la Unión Sudafricana que si bien, por la composición de su población, blancos y mayoría de negros, no extrapolable a otras regiones, sí lo es en cuanto a las diferencias existentes entre ellos.

Tras el triunfo del Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela se vivieron unos años de paz y tranquilidad relativa dentro de las posibilidades de aquel país con tantas diferencia étnicas. Así, los Nacional-afrikaners y los extremistas negros, lejos de abandonar sus pretensiones tradicionales, las hicieron oír con más fuerza si cabegracias a la creciente democracia. Los extremistas blancos llevaban largo tiempo comprando tierras con el propósito de crear dentro de Sudáfrica un Estado independiente completamente blanco, que retomaría la antigua postura del Apartheid, mejor dicho la desterraría, puesto que en su Estado no había sitio para los negros. Por su parte los extremistas negros postulaban el apartheid pero a la inversa. Uno y otro grupo pasaron del plano de las doctrinas al de las acciones y pronto el resultado fue el enfrentamiento armado que desembocó en una cruenta guerra civil con el resultado de la aniquilación del cincuenta por ciento de la población blanca. Una gran parte de la población blanca que no sucumbió a la guerra civil emigro durante ala contienda a Europa. Finalizada la guerra todo parecía augurar que la paz volvería a la Unión Sudafricana , pero la diferencias entre las distintas tribus terminaron de nuevo en luchas tribales. Y así se desarrollaron durante años luchas intestinas que las organizaciones internacionales se veían incapaces de detener.

Por estos motivos la población de la ciudad huyó a los más apartados campos en busca de poder sobrevivir, volviendo a una forma de vida que para la gran mayoría ya estaba olvidada. Paradojicamente algunos de lellos habían emigrado a la ciudad años antes buscando lo que ahora iban allí a buscar.

Por tanto la población desplazada desde los países africanos fuer realmente escasa. Los nuevos salvajes, como así les gustaba ser llamados, se negaron a volver a una ciudad o a tan siquiera plantearse la posibilidad de retornar a una sociedad multitudinaria. Ni siquiera la amenaza de los efectos perjudiciales que podría tener para su salud la exposición a los rayos solares. Como no quisieron desplazarse se les dotó de un mínimo asistencial dentro de las posibilidades y las circunstancias en que se daban.


Continuará

Marte - Capítulo 5

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