Decía que el mayor problema lo constituyeron Australia y Sudamérica, debido a la gran cantidad de población que tenía. Se solucionó permitiendo que cada cual emigrara al lugar donde quisiera ir. en la práctica, al ser países formados a base de emigrantes, la mayoría fue a los países de donde provenían sus antepasados. lugares como España, Portugal, Italia , Irlanda y Polonia recibieron gran cantidad de emigrantes. en algunos casos se llegó a doblar la población del país receptor, como fue el caso de España, y en otros se triplicó como en Portugal. La península Ibérica se encontró de pronto con casi ciento cincuenta millones de habitantes.
Al principio la idea de los Estados coexistentes funcionaba, lo que no funcionaba tan adecuadamente era el procurar trabajo para toda la población. si bien empresas ya formadas en el país de origen consiguieron implantarse en la nueva sociedad, otras como las multinacionales, que ya estaban asentadas en el país adoptivo, hubieron de despedir a muchos de sus empleados para no duplicar sus gastos. Los pequeños empresarios corrieron desigual suerte pero la mayoría se encontró sin su trabajo de muchos años.
Entre los desencantados se pensaba que para encontrarse en esa situación, hubiera sido mejor quedarse en sus casas y en su país.
La respuesta oficial fue que era necesario por motivos de salud pública. Aparte de estos motivos, la parte de la población que quiso permanecer en su país de origen fue tan pequeña que apenas podía abastecerse por sí misma. De esta manera se consiguió que emigrase el noventa y ocho por ciento de la población. E dos por ciento restante fueron en su mayoría ancianos y gentes tan apegadas a su tierra que para ellos emigrar era sinónimo de morir. También aceptaron que de quedarse la muerte también era segura en en periodo no muy largo de tiempo.
El descontento social iba creciendo en las nuevas macro sociedades. Tanto el Mando como los Gobiernos se reunieron para estudiar las posibles soluciones. A la solución final se llegó de la siguiente manera:
Cada puesto de trabajo debía ser ocupado por dos personas, pero esto podía significar un desaprovechamiento de los recursos. En determinados trabajos si supone doblar la producción. Pensemos que dos personas pelando patatas pelas más que una sola en el mismo periodo de tiempo y en las mismas condiciones. Pero en otros trabajos esto no es así. No por que haya muchos camareros van a entrar más clientes en un bar.
Se sugirió que lo mejor sería doblar el horario de trabajo, así en un horario de nueve a cinco cada turno trabajaría cuatro horas. Pero ninguna empresa se mostraba de acuerdo en doblar también los sueldos, pagando a dos trabajadores sin aumentar la producción.
Entonces se pensó en ampliar el horario de trabajo para que tuvieren cabida dos turnos de ocho horas cada uno. Tampoco resultaría puesto que en principio el primer turno coincidiría más o menos con el alba y el final del segundo turno, teniendo en cuenta la cultura del ocio de aquella época, se encontraría sin nada que hacer excepto algunos espectáculos. Y esto en los países del sur del hemisferio norte, porque en el norte de Europa y América en invierno a partir de las cuatro de la tarde nadie sale de casa. En definitiva que unas u otras razones esta opción se abandonó.
Se optó por desdoblar a la sociedad en dos turnos: el primero de cero a doce horas, y el segundo de doce a cero horas, es decir, cada turno disponía de la mitad del día.
Aunque actualmente pueda parecer absurdo, en aquellos tiempos se consideró como la solución final a su problema mas acuciante. De este modo se formaron dos sociedades en la misma sociedad que si bien se relacionaban entre sí eran independiente la una de la otra, llegando a crearse dos tipos de cultura totalmente diferentes, y cada una con sus costumbres propias y ajenas a las de la otra mitad de la sociedad. Durante años funcionó a la perfección y ambas sociedades se beneficiaron del doble trabajo. Cierto es que redujeron las jornadas laborales, pero se aumento la productividad y el tiempo de ocio, descendieron el número de suicidios y divorcios, el paro prácticamente desapareció y en general se puede decir que todo el mundo era feliz.
Así las cosas el proyecto Marte fue retomado.
Afortunadamente la pequeña población minera del planeta permaneció ajena todas las convulsiones sociales vividas en la Tierra. Durante años se cesó el tráfico con la Metrópoli, durante los cuales los mineros consiguieron realizar por sí mismos todos los planes del proyecto. La atmósfera de marte permitía la vida exterior pero aún había algunos problemas que podían resultar dañinos para la salud. Poco a poco los colonos marcianos purificaron la atmósfera y dotaron al paisaje de marte de bosques jóvenes, praderas y en definitiva de un hábitat lo más parecido a la Tierra. No obstante, la zona repoblada apenas alcanzaba los cien mil metros cuadrados. Para ampliarla era necesario tiempo, dinero y mano de obra, de las cuales los colonos carecían casi por completo.
El mando intentó financiar parte del proyecto de forestación, pero a cambio exigió la inmediata vuelta a la actividad minera por parte de los colonos. Durante su periodo de aislamiento con la Metrópoli los colonos cesaron de excavar, debido a que sus almacenes ya estaban llenos de mineral que nadie venía a recoger, y este era más que suficiente para cubrir sus necesidades durante varios cientos de años. Los marcianos se negaron alegando que de volver a las minas, volverían a depender de los suministros mandados desde la Tierra. Durante El Aislamiento los marcianos hubieron de buscarse su propio sustento, habilitando viejas galerías con lámparas solares y suelo orgánico elaborado sintéticamente y organizando granjas con los animales de compañía.
Aunque nos pueda parecer incivilizado, tras los primero meses de aislamiento, los mineros decidieron hacer granjas con estos animales para dotarse de una fuente estable de proteínas, aunque fuese de perro, gato, conejo o hamster.
Capítulo 3
Afortunadamente para ellos el regalo de cumpleaños favorito de los niños eran los conejos, con lo cual en poco tiempo la granja era grande y productiva.
Cuando la atmósfera se volvió más respirable se cultivaron los nuevos campos, pero al principio las plantas germinaban y morían al poco tiempo debido a las perniciosas radiaciones solares que aún bañaban el planeta.
Manipulando genéticamente los plantones consiguieron alterar el trigo, creando una mezcla con el maíz a la que llamaron triguiz. También cultivaron acelgas y repollos y muchas otra hortalizas que se cultivaban en la Tierra. Investigaron plantas que nacieron sin su control bajo la atmósfera de Marte y sus propiedades culinarias. De este modo incluso se llegó a hablar de Nueva Cocina Marciana, de la cual ha llegado hasta nuestros días una de sus primeras creaciones, escrita por Baco Ceres un colono medio griego medio italiano. Es un recetario basado en los pocos ingredientes de los que disponían, cocinados en su mayorássin aceites vegetales. Actualmente se puede decir de la cocina marciana que es una de las más extensas del Sistema, gracias sobre todo a la gran cantidad de imaginación desarrolladpar por sus cocineros para dar a los guisos, compuestos por pocos ingredientes , sabores tan distintos. Con razón el crítico y escritor español, NestoBuenpan, dijo que el ingrediente principal de la cocina marciana era la imaginación.
El Mando insistió en que los mineros volvieran a las minas y en la necesidad de establecer un gobierno afecto a sus planes, que organizara de nuevo la vida de la colonia y llevase la vida de los colonos de forma ordenada.
Los colonos pensaron que ya nada tenían que ver con la Tierra y mucho menos con el Mando que les había abandonado a su suerte, y así se lo hicieron saber. El Mando no aceptó sus explicaciones y mando a su embajador para que intentara medias en el conflicto.
La designación del embajador no pudo ser más desafortunada. En Marte, la mayoría de los colonos procedían de zonas que con anterioridad, es decir, hasta finales del siglo XX y principios del XXI, eran consideradas como eminentemente mineras. Por tanto la mayoría dominante era galesa y asturiana. A estos primeros colonos se les dio un fuero especial, con sueldos altos, asistencia médica gratuita y largos periodos de vacaciones, tanto para el titular del contrato de trabajo como para su familia que en todo caso debía acompañarlo. Se ofrecieron a estas zonas por ser las más afectadas por la reconversión industrial del 2020, que proscribió todo tipo de explotación minera en el continente europeo, más por el elevado coste que por el supuesto impacto medioambiental de esta actividad.
Decía que la designación del embajador fuer desacertada. Efectivamente, se nombró a un burócrata inglés llamado lord Downey que pasó su título pro delante de las narices de los mineros como si se tratase de un antepasado de principios del siglo XIX.
Downey no consiguió de los colonos más que palabras amargas y la firma promesa de jamás volverían a la minería para que se enriquecieran los magnates terrestres, apoltronados en sus sillones de cuero de sus despachos de la City. No obstante, lord Downey recibió órdenes del Mando de insistir en sus demandas. Los colonos le volvieron a escuchar, hecho lo cual le encerraron en su camareta de la nave espacial , con la seria advertencia de que no sería bien recibido, ni él ni ningún otro negociador que viniera con exactas exigencias bajo el brazo.
Al mando esto no le gustó en absoluto y amenazó a los colonos con restablecer el orden por la fuerza. Los marcianos por su parte dijeron que Marte no había que restablecer ningún orden, que todo estaba perfectamente ordenado y que nadie iba a venir a limpiarles su propia casa.
Visto que los marcianos no daban su brazo a torcer, el Mando decidió ser juez y parte, y demandó a los marcianos ante el Tribunal de Justicia Internacional para que restituyeran todos los enseres y bienes de equipo pagados con dinero del Mando y de la Unión Europea.
Los marcianos no reconocieron la competencia del Tribunal, alegando que ellos no formaban parte de ningún organismo internacional, que no eran un Estado, ni un país, ni una colonia, y que no dependían de nadie en absoluto. En definitiva que eran marcianos y no terrestres.
Como era de esperar el TIJ dictó sentencia en rebeldía y falló en favor del Mando y de la Unión Europea, autorizando a ambas instituciones a emprender las accionas que considerasen necesarias para bien recuperar las máquinas, bien para cobrarse la indemnización en su defecto. Los marcianos no hicieron caso alguno de la sentencia y se mantuvieron en sus ideas. El Mando prohibió todo tipo de contacto con la colonia, la entrad de marcianos en la Tierra, la luna y todas las plataformas espaciales dependientes del Mando, así como embargo comercial y tecnológico
A los marcianos estas medidas no les afectaban demasiado puesto que durante veinticinco años vivieron en condiciones todavía más precarias. El Mando y la Tierra necesitaban los minerales marcianos y por tanto insistieron para que se abriesen unas rondas negociadoras bilaterales, que los marcianos aceptaron de mala gana. Poco a poco se fueron llegando a acuerdos. Los grandes artífices de estas negociaciones fueron el hindú Ratmhawatha Raawalpondi y el marciano de origen galés Joni Jones. Los principales acuerdos a los que llegaron fueron los siguientes:
el Mando aceptaba la autonomía y autogobierno de Marte; rechazaba cualquier intento de establecer un régimen colonial; abandonaba definitivamente la idea de cualquier intervención armada y por último, el levantamiento del embargo comercial tecnológico y todas aquellas medidas encaminadas a desabastecer Marte.
Por su parte Marte se comprometía a otorgar al Mando un derecho de explotación de los recursos minerales de marte por un periodo de veinticinco años en una extensión de ocho mil kilómetros cuadrados; se comprometía a estudiar al finalizar dicho periodo, la posibilidad de una federación de planetas y por último, el libre asentamiento de colonos en el territorio cedido sin ningún tipo de limitación.